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	<title>Formación archivos - Fundación Pablo VI</title>
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	<title>Formación archivos - Fundación Pablo VI</title>
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		<title>La importancia de la formación ética</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jesus Avezuela Cárcel]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Sep 2024 08:35:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Tribuna]]></category>
		<category><![CDATA[Formación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseñar la importancia de la formación ética y la necesidad de promover los valores humanísticos en cualquier proyecto educativo puede parecer, de primeras, una obviedad.&#160;Es verdad que, de un modo razonable, difícilmente alguien pondría en cuestión, por ejemplo, los principios que sustentan la Declaración Universal de los Derechos Humanos o la necesidad de favorecer y promover una educación en la que se reconozca, como el pilar de todo su sistema de principios normativos, la dignidad de las personas. Sin embargo, la cuestión no es baladí, ni resulta tan simple a poco que aproximemos el foco en el devenir de la formación educativa. Razones económicas, o culturales, u otras muy diversas han producido una evidente desigual atención y conciencia de la dignidad del individuo porque su realización y la concreción de los derechos y obligaciones está en íntima conexión con la soberanía que tienen los Estados a la hora de organizar sus ordenamientos, sus códigos de conducta, sus prioridades culturales, sus valores, sus principios. Todo ello se hace más visible ante los avances científicos y tecnológicos que estamos viviendo en estas décadas. Y en este sentido conviene preguntarse si el progreso de la humanidad está caminando de forma independiente y de espaldas a &#160;&#160;los derechos humanos y a la cultura de las sociedades occidentalizadas y si consideramos que los avances tecnológicos y científicos deben ser orientados y conducidos por criterios ético-jurídicos, culturales, donde el Derecho, entre otros, pueda dar cauce al vendaval tecnológico en el que estamos inmersos en defensa y protección de los derechos subjetivos y bienes jurídicos (autores como Feenberg, han defendido estas tesis en la obra “Knowledge management in the digital room”). No se pretende con ello, en absoluto, adoptar una posición que desincentive la investigación tecnológica y científica, sino precisamente colaborar con ella en que sus avances –y cuantos más mejor- transcurran, eso sí, dentro de los cauces, valores y principios por todos deseados. Todas las Constituciones de los países occidentales coinciden en que, como señala la nuestra en su artículo 44.2, “los poderes públicos promoverán la investigación científica en beneficio del interés general”. Tampoco la Ética se opone a un progreso científico y técnico cuyos efectos nadie niega que generalmente han redundado en una mejora constante de las condiciones de vida de sus ciudadanos y en el desarrollo y enriquecimiento de las sociedades en las que se integra. Pero, ciertamente, la llamada civilización tecnológica se compadece mal con los marcos temporales y territoriales tradicionales del Derecho y también de la Ética. ¿Podemos hablar de una ética universal ante un progreso científico y tecnológico que sí que es global? &#160;Los ordenamientos jurídicos tienen una dimensión natural principalmente adscrita al ámbito territorial del Estado que choca con los planteamientos que la ciencia y la tecnología formula con un carácter universal. &#160;Y podríamos decir algo similar de la Ética, quizás menos constreñida a las fronteras estatales, pero también con una dimensión muy cultural. Volvamos, en este sentido, para una mejor comprensión al concepto de “dignidad humana”. Esta expresión no tiene un único significado pues es usada, incluso, para defender causas morales opuestas. Así, por ejemplo, tanto las personas que están moralmente en contra de la eutanasia como aquellas personas que están moralmente a favor de ella apelan a la dignidad humana como el valor sustancial que le da peso a su argumentación. O lo mismo podríamos decir con experimentos que en los últimos tiempos se han hecho sobre el coche automático acerca del dilema de tener que salvar a una persona anciana o a un niño: dependiendo de la cultura, la decisión es una u otra. A pesar de todo ello y de las dificultades que conlleva, provocar este debate es necesario en la medida que en sí mismo es una toma de conciencia ética, de compromiso con el individuo. Un progreso carente de ética puede producir desastres y tragedias humanas, de modo que tenemos la responsabilidad de velar porque ese ritmo enormemente vertiginoso que impone la tecnología (y la ciencia) no vaya esquilmando los valores culturales y éticos de nuestra sociedad, acción sobre la cual la Ética o el Derecho han sido y deben continuar siendo piedra angular.</p>
<p>La entrada <a href="https://fpablovi.org/la-importancia-de-la-formacion-etica/">La importancia de la formación ética</a> se publicó primero en <a href="https://fpablovi.org">Fundación Pablo VI</a>.</p>
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		<title>Un curso que profundiza en el bien común y su aplicación para transformar nuestro tiempo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Nov 2023 15:14:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Bien común]]></category>
		<category><![CDATA[Formación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es el bien común? ¿Cómo se ha articulado a lo largo de la historia? ¿Cómo se pone en práctica en el ámbito de la política, de las instituciones, en el ámbito global o local? La Fundación Pablo VI junto con el Instituto Promotor del Bien Común de la Universidad Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP, México), tratarán de responder a estas cuestiones en un curso que se desarrollará conjuntamente durante 3 meses, (de enero a abril) y en el que distintas personalidades del ámbito de la filosofía, el derecho, la ética, el desarrollo o la política profundizarán sobre los elementos esenciales del bien común para transformar nuestro tiempo. Entre ellos, se contará con la presencia de la filósofa Adela Cortina, catedrática emérita de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y directora de la Fundación ÉTNOR (Fundación para la Ética de los Negocios y las Organizaciones). Desarrollado íntegramente online, el curso constará de 75 horas, distribuidas en cuatro partes: en la primera, los días 18 y 25 de enero y 1 de febrero, se ahondará en las fuentes y desarrollo del concepto de bien común, haciendo un repaso histórico, desde la filosofía política griega y romana, hasta el renacimiento actual de la noción del bien común, pasando por una concepción teológica cristiana, la escolástica (Tomás de Aquino, Godofredo de Fontaines y Dante Alighieri) y las filosofías del contrato social. Matthias Nebel, profesor investigador de Ética Social y Pensamiento Social Cristiano en la UPAEP y director del Instituto Promotor del Bien Común de esta Universidad, impartirá este primer módulo. La segunda parte del curso, los días 8, 15 y 22 de febrero 2024, se centrará en la noción de bien común en el pensamiento social cristiano, especialmente en cuatro momentos concretos: el Concilio Vaticano II, los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI y las aportaciones de Francisco. José Ramón Amor Pan, doctor en Teología Moral, diplomado en Derecho, máster en Cooperación al Desarrollo y decano de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, será el encargado de impartir este módulo. La tercera parte, los días 29 de febrero, 7 y 14 de marzo 2024, instruirá sobre la formalización actual de un enfoque de bien común fijándose en la sociología de las organizaciones, las instituciones y los hábitos colectivos; el bien común en materia de desarrollo; y los elementos normativos de este bien común, entre otros puntos. Óscar Garza, doctor en Desarrollo Internacional y Maestro de Investigación en Desarrollo Internacional por The University of Bath, en Reino Unido; y Matthias Nebel serán los profesores de este módulo. Las aplicaciones prácticas de un enfoque de bien común, será el contenido de la cuarta y última parte del curso, que se impartirá los días 21 de marzo, y 4 y 11 de abril. Se estudiará la aplicación y medición del enfoque del bien común en municipios, universidades, así como en el ámbito de la bioética, con los profesores Óscar Garza, José Ramón Amor Pan y Alejandro Gutiérrez. Este último es director del Centro para el Desarrollo Sostenible y el Bien Común de la Cátedra Blaise Pascal y de la Societá Internazionale Tomasso d’Aquino, sección juvenil, de México. El curso, que será inaugurado el día 11 de enero por el director general de la Fundación Pablo VI y clausurado el día 18 de abril por Adela Cortina, es fruto de un convenio de colaboración de la Fundación Pablo VI con la Universidad de Puebla, para la investigación, el intercambio de conocimiento y el desarrollo de actividades conjuntas. Esta formación se sitúa dentro de la oferta académica de la naciente Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, que la Fundación Pablo VI recupera para promover la formación, el análisis y los estudios de la realidad social, política, cultural española y mundial, desde la óptica de la cultura del encuentro.</p>
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		<title>Transformarnos a nosotros mismos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María Lladró]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 29 Jun 2023 09:40:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Firma]]></category>
		<category><![CDATA[Formación]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La necesidad de formarnos para el trabajo se ha vuelto continua. Nos preguntamos qué tipo de formación necesitamos ¿formación en habilidades, educación en el discernimiento, ambas? ¿y algo más? La formación en habilidades, la primera que nos viene a la mente, es por sí sola insuficiente. Vivimos tiempos donde la digitalización, la automatización y la inteligencia artificial se nos presentan imprescindibles a la vez que tentadoras, en una invitación que no acepta la objeción y mucho menos el rechazo. Es preciso activar el discernimiento para saber si estas tecnologías servirán al ser humano o nos convertirán en sus servidores, para distinguir entre esto sí y esto no. La tormenta tecnológica, que cae a raudales, nos hace ver el mail enviado a un compañero de trabajo, situado dos mesas más allá, como progreso, cuando el avance pudiera ser dar unos pasos y coordinarse verbalmente. Sin discernimiento nos falta el juicio sabio de lo que realmente aporta valor. Al discernimiento se une eso que llamamos la elevación del nivel de consciencia, que en palabras llanas significa que podemos ver el mundo exclusivamente desde el egoísmo y el interés propio (bajo nivel de consciencia), o tener una mirada de interconexión con otras personas y el entorno (alto nivel de consciencia). El egoísta difícilmente promoverá una transformación positiva en el equipo porque, francamente, el equipo le importa poco, diga lo que diga de cara a la galería. En el otro extremo, el sabio, el maestro, logra que las personas se conecten con la tarea porque las valora, las ayuda y las reconoce. Y entre un perfil y otro, toda una gama de grises. Hablemos de cosas o personas y veamos que nos sucede. Nos resulta atractivo manejarnos con las cosas, las modernas tecnologías entre ellas, porque las cosas obedecen, las usamos y las cambiamos a nuestra voluntad. Las cosas nos seducen porque crean sentimientos de poder y riqueza. Las personas son otra historia, dueñas de sí mismas, dignas de respeto no deben ser usadas. Tienen ideas y emociones propias y su alma las hace únicas. Esta diferencia hace que nos volquemos inconscientemente en las cosas, rehuyendo la atención al ser profundo de las personas donde habita el compromiso y la satisfacción personal. El informe Gallup 2022 sobre la situación laboral indica que solo el 21 % de los empleados están implicados, que crece el enojo, la preocupación, el estrés y la tristeza. Menos de uno de cada cuatro ¡qué poco! El dato nos invita a indagar en esa inteligencia humana, a diferencia de la artificial, que permanece desperdiciada porque no es convocada. Paso a paso entramos en materia para entender el título del artículo. Formarnos en conocimientos y habilidades es aprendizaje horizontal, representado por el gesto del que abre sus brazos para abrazar más disciplinas y más títulos. El reto actual es aprender verticalmente e incluirlo como parte esencial de la formación continua, en otras palabras, se trata de transformar nuestra forma de ver y entender el mundo ¡mejor si se explica con ejemplos! Veo a un operario en su puesto de trabajo pero imagino que no fue a la universidad y poco puede aportarme. Mi forma de pensar hará que no le dé la oportunidad de entablar conversación sobre cómo mejorar su trabajo. Si el operario tiene algún talento, jamás se sabrá. Si desea ser escuchado, oiremos el silencio. Cambiemos ahora la forma de ver al operario. Pienso que conoce mejor que nadie su trabajo y eso me hace sentir curiosidad por saber si tiene ideas sobre cómo mejorarlo o cómo corregir algún aspecto negativo. Lo que estoy pensando favorece la conversación y él me ofrece su opinión, su dificultad o su queja. Brota la información y la conexión. El trabajo se vuelve vida. Mi propia transformación ha transformado el trabajo. Veo el entorno estresante. Mi agobio se contagia al equipo y la cara larga se convierte en el sello del compromiso con la empresa. Mi desaliento se convierte en falta de energía e inacción. Cambiemos ahora la forma de ver el entorno. Asumo que la clave está en tener un equipo de personas flexibles en las que confiar. Mi cambio abre la puerta a la colaboración y la creatividad. El trabajo se vuelve vida de nuevo. La diferencia entre el antes y el ahora, soy yo mismo, nuevamente ¡menudo descubrimiento! Tanto hablar de transformar el trabajo desde fuera y la respuesta estaba en mi interior. El aprendizaje vertical se suma a la formación en habilidades y la educación en el discernimiento. Es un aprendizaje individual de autoconocimiento y reflexión guiada. Es una llamada a activar esa inmensa inteligencia humana que no es capaz de aflorar porque no desarrollamos el entorno para liberarla. Ahora, ya lo sabemos, está en nuestras manos.</p>
<p>La entrada <a href="https://fpablovi.org/transformarnos-a-nosotros-mismos/">Transformarnos a nosotros mismos</a> se publicó primero en <a href="https://fpablovi.org">Fundación Pablo VI</a>.</p>
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