Observatorio de Bioética

Presentación

Observatorio de bioética (presentación)

La Bioética, según una definición clásica y generalmente compartida, es el “estudio sistemático de la conducta humana en el ámbito de las ciencias de la vida y la salud, conducta examinada a la luz de valores y principios morales” (Encyclopedia of Bioethics, 1978). Lejos de ser un ejercicio retórico, una disciplina intelectualista o el mero acicalamiento de viejos esquemas éticos, la Bioética se ocupa de los actos humanos concretos con una metodología interdisciplinar, buscando única y exclusivamente el bien común, entendido como la búsqueda de realización plena de todos los seres humanos y no solo de la mayoría, algo que, ciertamente, no puede separarse de su destino último.

Desde que se publicaron el famoso Informe Belmont (1978) y el no menos famoso Principios de Ética Biomédica (1979), resulta canónico hablar de los cuatro principios básicos de la Bioética: no maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Pues bien, si en los primeros cuarenta años de historia de la Bioética las discusiones han girado en torno a la autonomía (era la gran novedad frente al paternalismo tradicional), ahora lo que ocupa y preocupa es el principio de justicia. Muchas son las razones, dejamos apuntadas tan solo dos: los problemas acuciantes de la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos (allí donde los hay, claro está) y la brecha cada vez mayor entre los países ricos y los menos desarrollados (en estos últimos se concentra la dos terceras partes de la Humanidad), es decir, los problemas éticos que plantea la globalización.

Por ello, si antes alguien podría albergar alguna duda al respecto, ahora está bien claro que Bioética y Doctrina Social son dos disciplinas que pueden ayudarse mutuamente, que han de caminar juntas, conociéndose e inspirándose en la búsqueda de la justicia, un esfuerzo y un compromiso que se concreta en la construcción de una vida social buena en cuanto adecuada a la verdad, a la bondad y a la belleza.

El redentorista alemán Bernhard Häring (1912-1998), considerado por muchos como el mayor teólogo moralista católico del siglo XX, no solo fue uno de los primeros autores católicos en hablar de Bioética sino que, en el tomo tercero de su célebre obra Libertad y fidelidad en Cristo (1981), adopta una perspectiva singular, algunos no dudarían en calificarla como profética, sin duda inteligente y que, aunque tardó, finalmente ha llegado a ser en la actualidad, sobre todo a partir de la encíclica Laudato si (Papa Francisco, 2015), la perspectiva dominante: examina y expone la Bioética al tiempo que hace lo mismo con la ecología, la cultura, la vida socioeconómica, la política y la paz.

En este esfuerzo y compromiso de integrar la Bioética en una concepción de justicia se embarca ahora la Fundación Pablo VI, siempre al servicio del desarrollo humano integral. Un desarrollo que, como afirmó Pablo VI hace 50 años en Populorum progressio, “no puede darse sin el desarrollo solidario de la humanidad” (núm. 43), al tiempo que subrayaba que es “indispensable se establezca entre todos el diálogo (…) Se trata, por tanto, de instaurar una colaboración voluntaria, una participación eficaz de los unos con los otros, en un plano de dignidad igual, para construir una convivencia civil verdaderamente digna del hombre” (núm. 54).

En este apartado de la web de la Fundación pretendemos generar un espacio de reflexión, de diálogo y de encuentro. Nos iremos haciendo eco de artículos, informaciones de congresos y otras actividades, así como iremos dando a conocer los cursos, conferencias y publicaciones que la propia Fundación irá poniendo en marcha a partir de ahora. ¡Contamos con todos vosotros, con vuestras sugerencias, vuestras críticas constructivas, vuestras palabras de ánimo y vuestra colaboración expresada de mil maneras fecundas!

 

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