Decía Stefano Guazzo en su mítico libro La conversación civil que el ideal de conversación es aquella que alterna sonido y silencio; y que la mezcla perfecta de ambos es, no solo un diálogo real, sino una auténtica cura del alma. En ese perfecto equilibro entre silencio y sonido, se limpia, se afina y se equilibra el interior. Sonido y silencio es, de algún modo, una forma de purificación ética.
Desde ese perfecto equilibrio entre la belleza de la música, el relato y el silencio se ha invitado a buscar esa purificación interior en una nueva sesión del ciclo Dios en la Ópera, celebrado este jueves, 19 de febrero, en el auditorio Herrera Oria de la Fundación Pablo VI.
Fruto de la alianza entre la Fundación Operística de Navarra, la Fundación Cultural Herrera Oria y la Fundación Pablo VI nace este ciclo de música lírica que invita a reflexionar a través de la belleza del arte en los tres tiempos litúrgicos más importantes del año: el Adviento, la Cuaresma y la Pascua. En esta ocasión, este recital de Cuaresma se ha elaborado con fragmentos cuidadosamente seleccionados de grandes Óperas: Don Carlo, de Verdi; Suor Angelica, de G. Puccini; Cavalleria Rusticana, de P. Mascagnia; o Rigoletto, Il Trovatore y Nabucco, de Verdi.

El dolor por la pérdida del hijo, la vigilia ante la llegada de la muerte, el sacrificio, el sufrimiento extremo por amor…, en cada una de las piezas interpretadas por los artistas Paola Leguizamon, mezzosoprano; Camila Oria, soprano; Alejandro Sánchez, barítono; y Andrés Sánchez-Joglar, tenor, se ha invitado a profundizar sobre el sentido de este tiempo previo a la Pasión y Muerte de Cristo, el dolor de su madre o el sentido de la entrega y el sacrificio. Todas ellas explicadas por el presidente de la Fundación Operística de Navarra, Javier Otero de Navascués; y acompañadas con la música de la pianista Nino Kereselidze.
La próxima cita de este triduo Dios en la Ópera será en Pascua, el día 15 de abril.
