Permanentemente se escucha que la revolución digital está transformando la economía, la política, la cultura y hasta nuestra propia concepción del ser humano. Las preguntas sobre quién controla los datos, quién asume las consecuencias de un algoritmo justo o injusto o si el progreso tecnológico va a acabar convirtiéndonos en esclavos o anulando nuestra capacidad de discernimiento es permanente y lleva a mirar este desarrollo con miedo e incertidumbre.
Pero hay muestras de cómo esa tecnología, bien gobernada, puede generar un bien social y ayudar a mejorar la vida de las personas más vulnerables. En estos días, del 23 al 25 de febrero, en que se ha celebrado el II Hackathon OdiseIA4Good, la Fundación Pablo VI ha sido “un nodo del humanismo tecnológico”, tal y como lo calificó el ministro de Transformación Digital y de la Fundación Pública, Óscar López, durante el acto de clausura.

Tras 3 días de sesiones de mentoría, presentación de los proyectos finalistas y charlas de formación, el gran acto final de entrega de premios se completó con una serie de espacios de reflexión y experiencias en distintas mesas redondas.
La primera, compuesta por representantes de los colectivos sociales a los que van dirigidos los proyectos —personas mayores, infancia, adolescencia y juventud, migrantes y refugiados, personas con discapacidad y comunidades afectadas por el cambio climático—, contó con la presencia de Richard Benjamins, Miembro del Consejo de la Fundación Flowminder; Jesús Hernández, Director de Accesibilidad e Innovación de Fundación ONCE; Irene Arcas, directora de la Fundación HelpAge International España; Carmela Pérez, directora de Innovación y Empleo Fundación A La Par; y Nadia Garrido, directora de Cooperación y Desarrollo en Aldeas Infantiles. Moderada por Sergio Rodríguez, AI Consultant to the European Union & Embajador de la Soberana Orden de Malta ante el Principado de Andorra, la mesa “Inspirando el cambio” fue sobre todo un espacio de escucha de quienes trabajan cada día con estos colectivos, profundizando juntos en la necesidad de diseñar proyectos conjuntos que mejoren la vida de cada una de estas personas. Porque cuando la persona está en el centro, el bien común deja de ser una idea abstracta y se convierte en responsabilidad compartida.

En la siguiente exposición, “IA que transforma vidas: innovación y éxito con propósito” se dieron a conocer experiencias reales de startups, empresas y expertos que han desarrollado e implementado soluciones de inteligencia artificial orientadas a mejorar la vida de colectivos vulnerables. Leticia Launet, directora General de Llum Social; José García, secretario general del CC.II; Alfonso González, presidente de Espacios de Educación Superior; Fernando Mairata, presidente de PETEC; y María Alberola, fundadora de Foro IA, en un coloquio moderado por Pilar Bringas, experta en Influencia y Comunicación hablaron de casos de éxito concretos y de aprendizajes clave para una innovación tecnológica con propósito, valor social y sostenibilidad. Todo ello sin olvidar algo fundamental: la necesidad de complementar esta creación con la educación del pensamiento crítico, con el desarrollo de la inteligencia natural antes de que la inteligencia artificial nos sustituya o nos domine; y con el ejercicio de la ética que tiene que estar presente en el para qué de todo desarrollo.

Ese ha sido, precisamente, el objetivo de este hackathon que ha puesto el foco en el “para quién”. Han sido los colectivos más vulnerables los destinatarios de las más de 200 propuestas tecnológicas que se han ido presentando a lo largo de estos días de las que han resultado 9 premiadas. Unas propuestas que, como dijo el director general de la Fundación Pablo VI, Jesús Avezuela, “no son caridad digital, sino justicia estructural. Es reconocer que el progreso no puede medirse en términos de PIB, patentes o velocidad de procesamiento, sino en términos de inclusión, oportunidades y reducción de desigualdades. Y es ahí donde ética y tecnología dejan de ser dos debates paralelos para convertirse en una misma responsabilidad compartida”.

Además de representantes de las instituciones promotoras de este hackathon: Idoia Salazar y Richard Benjamins presidenta y CEO de OdiseIA, respectivamente; y Miguel Escassi, Director de Políticas Públicas y RR.II en Google; y el propio director general de la Fundación Pablo VI, miembro también del consejo director de OdiseIA, se contó también, para el cierre, con Manuel Pérez Gómez, viceconsejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid; y Óscar López, ministro de la Transformación Digital y Función Pública. El representante de la Comunidad de Madrid abogó por una colaboración público-privada para lograr esa gobernanza que “no empieza en la norma sino en el diseño”. El ministro de Transición Ecológica, por su parte, defendió la regulación que “no es incompatible con la competitividad”. “O la inteligencia artificial sirve a las personas”, dijo, “o no sirve para nada”.
El viceconsejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid, Manuel Pérez Gómez
Universidades al Frente de la IA Ética y Responsable
Durante el acto, se produjo, además, se produjo un hito excepcional que fue la firma por parte de los vicerrectores de Digitalización de las universidades españolas pertenecientes a la CRUE del llamamiento por el uso de la inteligencia artificial para el bien social creado por OdiseIA
Los vicerrectores de Digitalización de la CRUE, con el ministro de transformación digital y el viceconsejero de Digitalización de la Comunidad de Madrid
